Jovani Rwabahenda tenía doce años cuando el conflicto armado lo expulsó de Goma, su ciudad natal en la República Democrática del Congo. El fútbol, que era apenas un pasatiempo, se convirtió en su tabla de salvación al llegar a México. Hoy, con 26 años y dos nacionalidades, observa desde África cómo su país regresa a una Copa del Mundo después de más de medio siglo, convencido de que el deporte puede unir a ciudades enteras y devolver esperanza a quienes han vivido entre el miedo y la nostalgia.
El viaje de Rwabahenda comenzó años antes de su exilio. En 2011 viajó con su padre y hermano a México para presenciar el Mundial Sub-17, una experiencia que dejó una marca profunda. Cuando la guerra lo obligó a abandonar el Congo, la familia llegó bajo protección del ACNUR y fue acogida por Casa Alianza. La adaptación fue brutal: lejanía de sus seres queridos, barrera idiomática —en Goma hablaban suajili y francés— y la incertidumbre migratoria. Pero en las canchas de barrio encontró el puente hacia una nueva identidad.
El fútbol le permitió decodificar México. Probó en la tercera división del Politécnico, en Aztecas Canamy y en la academia de Borussia Dortmund Poniente, pero la nacionalidad fue un obstáculo recurrente: las reglas federativas impedían que extranjeros jugaran en categorías superiores. Lesiones en el hombro y tobillo cerraron las puertas a una carrera profesional. Sin embargo, el vínculo emocional con el país que lo adoptó permanece intacto. «Para mí México es mi segundo país. Soy mexicano de carne y hueso», afirma con orgullo de su doble identidad.
La clasificación de RD Congo al Mundial 2026, sellada tras vencer a Jamaica en el Estadio Guadalajara, rompió una espera de 52 años. La última participación fue en 1974, cuando el país competía como Zaire. Para Rwabahenda, el regreso es más que un logro deportivo: es un símbolo de unidad en un territorio marcado por conflictos. «La ciudad nos vamos a parar todos, literal. Tenemos muchos conflictos aquí, pero ese día nos vamos a reunir todos y nos vamos a olvidar un poco de los problemas», dice convencido del poder transformador del deporte.
Información complementaria de infobae.



