Lionel Scaloni alcanza este viernes su partido número 100 como entrenador de Argentina frente a Cabo Verde. Un hito que resume casi ocho años de transformación: desde aquella convocatoria improvisada en una playa de Valencia junto a Pablo Aimar para un amistoso contra Guatemala en 2018, hasta convertir a la Selección en la mejor de su historia.
El técnico nacido en Pujato cerró una grieta histórica del fútbol argentino. Fusionó los estilos de Menotti y Bilardo sin necesidad de elegir bando. Ganó cuatro títulos mayores: dos Copas América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022. Lo hizo con un enfoque sin histrionismo, trabajando en silencio mientras las críticas iniciales arreciaban desde medios y televisión.
Su metodología reveló una lógica implacable. En su primer partido usó a Exequiel Palacios, Leandro Paredes y Gio Lo Celso en el mediocampo. En el partido 99, frente a Jordania, repitió exactamente la misma estructura. Entre ambos, debutó a 65 futbolistas. La identidad fue su construcción principal: equilibrio, talento y un esquema funcional pensado para Messi, pero con un mensaje más profundo contra la presión asfixiante que históricamente rodeaba a la Selección.
El cambio de paradigma fue radical. Scaloni convocó a Messi en videollamada y le explicó que daría oportunidades a una nueva generación. Esa decisión transformó cómo los jugadores rendían: dejaron de ser figuras que brillaban en sus clubes pero se apagaban con la camiseta. Ahora juegan en Europa potenciados por lo que hacen en Argentina.
El caso de Messi es el más elocuente. A los 39 años, su mejor versión futbolística emergió bajo el mando de Scaloni. Convirtió 58 goles en 74 partidos (promedio de 0,78), mientras que en sus 128 apariciones previas con otros ocho entrenadores anotó 65 (promedio de 0,51). Ningún otro DT lo hizo rendir de esta forma.
Qué significa para el Mundial 2026
Argentina llega al torneo como campeona mundial y número 1 del ranking FIFA. Scaloni busca el récord de Guillermo Stábile (124 partidos en dos ciclos con seis títulos de Copa América). Con Messi aún en el equipo para lo que sería su sexto Mundial, el desafío es mantener la identidad que construyó mientras defiende el título en un torneo donde será el equipo a vencer.
Información complementaria de Clarin.



