Argentina completó la fase de grupos del Mundial 2026 con números de ensueño: tres victorias, ocho goles a favor y apenas uno en contra. Un registro que cualquier seleccionador habría firmado antes del torneo. Sin embargo, bajo esa superficie impecable persisten interrogantes que Lionel Scaloni aún no ha logrado despejar, especialmente en una zona del campo donde el equipo mostró vulnerabilidades pese a los números defensivos.
El técnico ha reafirmado en varias ocasiones que el Mundial se gana con una defensa sólida, pero precisamente ahí es donde más ha experimentado cambios y ajustes. La rotación de laterales refleja una búsqueda constante de estabilidad. Nahuel Molina y Gonzalo Montiel han sido utilizados de forma alternada, lo que sugiere que ninguno de los dos está en plenitud física o que Scaloni mantiene dudas sobre sus respuestas en partidos de mayor exigencia. Durante la preparación, el técnico incluso llevó a Agustín Giay y Nicolás Capaldo como opciones de recambio, señal clara de que la posición sigue siendo un punto de atención.
La decisión de utilizar a Exequiel Palacios como lateral derecho ante Jordania fue reveladora. Aunque el mediocampista de Bayer Leverkusen cumplió su función, la prueba subraya que Scaloni busca variantes en una posición donde no tiene certezas totales. Palacios se mostró cuidadoso en defensa durante el primer tiempo y más activo en el segundo, pero su desempeño plantea una pregunta incómoda: ¿es esta una solución para momentos de menor presión o podría ser una alternativa en cruces decisivos contra potencias con extremos de jerarquía?
El equipo mantiene su espíritu ganador, pero depende demasiado del desequilibrio individual de Messi. Esa dependencia, combinada con las dudas defensivas no completamente resueltas, podría convertirse en un problema cuando comience la fase eliminatoria, donde no hay margen para errores y cada detalle cuenta.
Qué significa para el Mundial
Argentina enfrentará rivales de mayor envergadura en los cruces decisivos del torneo. La solidez defensiva será clave, y Scaloni necesita definir sus laterales con claridad antes de esos partidos. Si Molina y Montiel no recuperan plenitud, o si sus limitaciones físicas persisten, el técnico deberá confiar en alternativas menos probadas. El equipo tiene el talento para ganar, pero la defensa sigue siendo el interrogante que puede marcar la diferencia en una competición donde los detalles definen campeones.
Información complementaria de La Nacion.



