Kim Seung-gyu enfrentó una de las decisiones más difíciles de su carrera: estar presente en el nacimiento de su primera hija o defender la portería de Corea del Sur en el Mundial 2026. A los 35 años, el guardameta eligió México. Su esposa, la modelo Kim Jin-kyung, dio a luz sola el 4 de junio mientras él ya estaba concentrado con la selección. Solo pudo conocer a la pequeña a través de una videollamada.
La decisión no fue caprichosa. Seung-gyu había sufrido dos graves lesiones de rodilla que lo llevaron a considerar el retiro. Su recuperación en el FC Tokyo le permitió regresar a la titularidad y ganarse un lugar en esta Copa del Mundo, su cuarta. Junto a Son Heung-min, es el único jugador del plantel surcoreano que disputa cuatro Mundiales. Ese peso histórico hizo aún más compleja la elección de alejarse de su familia en el momento más esperado.
El fútbol le cobró la factura de forma inmediata y despiadada. El 18 de junio, en el Estadio Akron de Guadalajara, Seung-gyu cometió un error que definió el partido. Al minuto 50, tras un cabezazo de Raúl Jiménez, el portero chocó con su compañero Lee Gi-hyuk al intentar atrapar el balón y lo soltó. Luis Romo aprovechó el rebote para marcar en portería vacía. México ganó 1-0 y Corea del Sur sumó su segunda derrota en la fase de grupos.
La última oportunidad
El equipo asiático no está eliminado. El 24 de junio, en el Estadio Monterrey, Corea del Sur se juega la clasificación a octavos de final contra Sudáfrica. Ese será el último partido de la fase de grupos y determinará si el sacrificio de Seung-gyu —y el de su familia— tiene recompensa deportiva. Su hija espera en Seúl. Su padre aún tiene trabajo por hacer.
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