Cuarenta años después de aquel 22 de junio en el Azteca, Jorge Valdano regresa mentalmente al estadio de Ciudad de México donde Argentina derrotó a Inglaterra 2-1 en uno de los encuentros más trascendentales del fútbol mundial. En una entrevista con Clarín, el exdelantero y actual analista desentraña detalles poco conocidos de la previa, el descanso y la actuación de Maradona, quien protagonizó una de las mejores demostraciones individuales jamás registradas en un torneo de selecciones.
Valdano subraya que antes del partido existió una estrategia deliberada para minimizar la carga política del enfrentamiento. Mientras Maradona afirmaba no hablar de política y el técnico Carlos Bilardo repetía que era «solo fútbol», la realidad era distinta: Argentina no podía permitirse otra derrota contra quien la había «humillado» años atrás. «La literatura del partido creció después de jugarse, pero antes hicimos todo lo posible para esconder la dimensión político-social», explica. Los ingleses, en contraste, vivieron el encuentro con relativa indiferencia, reflejo de su mentalidad como nación ganadora de la guerra de Malvinas.
Sobre el entretiempo en el Azteca, Valdano recuerda una atmósfera tranquila. Con el marcador en cero a cero, Argentina dominaba sin sufrir. No había necesidad de cambios tácticos. «Luego Diego hizo la revolución», comenta. Los dos goles de Maradona en la segunda mitad —el primero tras una carrera de 60 metros, el segundo tras una jugada de precisión quirúrgica— fueron expresión de un talento que ese día parecía destinado a la gloria, más allá de cualquier plan colectivo.
Paradójicamente, Valdano reconoce que su propio desempeño fue discreto según las evaluaciones de la época: medios especializados lo calificaron entre 5 y 6 sobre 10, con apenas 18 contactos con el balón. Sin embargo, el contexto del partido trasciende las estadísticas individuales. Argentina ganó porque Maradona fue Maradona, y el equipo funcionó como soporte de su genialidad.
Información complementaria de Clarin.



