Lionel Scaloni compareció ante los medios con los ojos llorosos y la voz entrecortada. El seleccionador de Argentina acababa de perder la final del Mundial 2026 por 1-0 ante España en la prórroga, en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, y no ocultó la emoción ni esquivó la realidad: su rival había sido mejor.
"Tristeza, pero sabiendo que hemos dejado todo", arrancó Scaloni en la entrevista a pie de campo. El técnico reconoció que Argentina llegó al partido "en un momento muy justo" físicamente, aunque subrayó que eso no restaba mérito a lo conseguido: disputar una segunda final mundialista consecutiva, cuatro años después del título en Catar. "Han sido mejores, eso es la verdad", admitió sin rodeos, antes de añadir que se queda con "un enorme recuerdo" de lo que hizo este grupo.
El mensaje central de Scaloni fue de orgullo y dignidad en la derrota. "Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota. Estamos demostrando hoy que sabemos perder", afirmó. Pidió a la afición argentina que valorara el camino recorrido y agradeció las muestras de apoyo en las calles del país: "Es algo para mí espectacular".
Sobre Lionel Messi, que cerró en Nueva Jersey su sexto Mundial con 39 años, Scaloni confió en que su figura sirva de inspiración a los jugadores más jóvenes del plantel, "que hoy están tristes porque no se pudo ganar". En cuanto a su propio futuro al frente de la Albiceleste, el entrenador se limitó a decir que "hay que seguir", una respuesta que deja abierta la puerta a una posible salida sin confirmarla.
El momento de mayor carga emocional llegó cuando Scaloni intentó agradecer públicamente al presidente de la AFA, Claudio Tapia, por haberle dado la oportunidad de dirigir a la selección. No pudo terminar la frase sin quebrarse. Las lágrimas dijeron lo que las palabras no alcanzaron.
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