El enfrentamiento entre México e Inglaterra en octavos de final del Mundial 2026 (5 de julio, Estadio Azteca) trasciende lo deportivo. La brecha económica entre ambas plantillas es una de las más amplias jamás registradas en una fase eliminatoria reciente: los Tres Leones cuentan con una valuación de mercado de 1.360 millones de euros, mientras que el Tri suma 191 millones. La diferencia: 1.169 millones.
Esa distancia se materializa en los nombres estelares de cada selección. Santiago Giménez, delantero del AC Milan, es el futbolista mejor valuado de México con 18 millones de euros. Jude Bellingham, mediocampista del Real Madrid, encabeza a Inglaterra con 130 millones. Solo entre estos dos existe un abismo de 112 millones, cifra que ilustra cómo las ligas europeas de élite cotizan a sus figuras y las dificultades que enfrentan los jugadores mexicanos para alcanzar esas valuaciones.
El contraste se amplifica en los cinco futbolistas con mayor valor de cada equipo. Todos los ingleses de ese grupo superan los 75 millones de euros y ocupan diferentes posiciones tácticas. En México, ninguno alcanza los 20 millones. Incluso en el extremo opuesto la brecha persiste: Guillermo Ochoa, con menor valuación en el Tri (250 mil euros), dista significativamente de Jordan Henderson, el menos cotizado en Inglaterra (1,2 millones).
Qué significa para el Mundial
México llega a este duelo como el equipo 19 del ranking FIFA, liderado por Edson Álvarez, su capitán y pieza defensiva clave que marcó el gol del título en la Copa Oro 2025. Bajo la dirección de Javier Aguirre, el Tri busca romper la barrera histórica de los octavos de final fuera de casa. La desigualdad de recursos no es determinante en el fútbol, pero sí refleja la proyección internacional y la experiencia acumulada en competiciones europeas que caracteriza a Inglaterra. Lo que ocurra en el Azteca dependerá más de la táctica y la ejecución que de las cifras del mercado.
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