El pitazo final que confirmó el triunfo de Colombia sobre Ghana por 1-0 marcó algo más que un pase a cuartos de final. En la zona mixta, Néstor Lorenzo se encontró con José Pékerman, el entrenador que durante años fue su referencia y moldeó su visión del fútbol. Ambos se fundieron en un abrazo que trascendió lo deportivo y resumió una relación de más de una década.
Entre 2012 y 2018, Lorenzo fue el asistente principal de Pékerman en la selección cafetera. Ese período marcó el resurgimiento colombiano: regreso a los Mundiales tras 16 años de ausencia y participación en dos Copas del Mundo consecutivas. Bajo esa tutela, Lorenzo internalizó una filosofía basada en la confianza en el jugador, el trabajo discreto y la preservación de la identidad del equipo. Lecciones que ahora aplica como seleccionador.
El diálogo posterior fue breve pero cargado de significado. Pékerman reconoció el crecimiento del equipo bajo la dirección de su excolaborador. Lorenzo, emocionado, expresó su gratitud hacia quien considera maestro dentro y fuera de la cancha. Las cámaras registraron sonrisas y complicidad mientras exjugadores como Iván Ramiro Córdoba presenciaban una escena que rápidamente circuló en redes sociales.
La victoria sobre Ghana consolidó a Colombia como candidata seria en el torneo. El gol de Jhon Arias fue suficiente para mantener viva la aspiración de alcanzar semifinales por primera vez en su historia. Ese progreso tiene raíces en el proyecto que Pékerman inició y que Lorenzo ha sabido evolucionar sin abandonar sus principios fundamentales.
Información complementaria de El Comercio - Perú.


