Colombia llega al choque decisivo del grupo K contra Portugal con un registro incómodo: diez fueras de lugar en dos fechas, el peor del torneo. Aunque la Tricolor lidera con puntaje perfecto, ese dato estadístico revela un problema de precisión en el último tercio de cancha que Néstor Lorenzo deberá corregir de cara al encuentro del 28 de junio en Miami, donde un empate le asegura el primer puesto.
Luis Díaz es el principal responsable del desajuste ofensivo colombiano. El extremo acumula seis fueras de lugar en 160 minutos de juego, cifra que refleja tanto su protagonismo en ataque como la falta de sincronización con sus compañeros. Díaz fue titular ante Uzbekistán antes de ser reemplazado, y completó el encuentro frente a República Democrática del Congo. A mayor exposición en cancha, mayor margen de error en la posición adelantada, aunque el volumen de minutos no justifica completamente el registro.
Más allá del aspecto negativo, los fueras de lugar también evidencian que Colombia mantiene una presencia constante en ataque. Para incurrir en esa infracción, el jugador debe estar en fase ofensiva activa. Esto significa que la Tricolor genera oportunidades y presiona hacia adelante de forma sostenida, lo que explica por qué supera ampliamente a otras selecciones en este registro. El desafío es canalizar esa agresividad sin perder precisión en el timing de los pases.
Tecnología y control en el Mundial 2026
El torneo implementa el fuera de juego semiautomático (SAOT), un sistema basado en inteligencia artificial que utiliza hasta 12 cámaras para rastrear 29 puntos del cuerpo de cada jugador y sensores en el balón. La tecnología detecta el instante exacto del pase y genera alertas al equipo arbitral, que mantiene la decisión final. Además, produce gráficos en 3D para explicar las jugadas a los aficionados, reduciendo errores humanos y acelerando las revisiones del VAR.
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