Colombia cerró su participación en el Mundial 2026 con una campaña agridulce: cinco encuentros disputados, eliminación en octavos de final y un balance de rendimiento individual que deparó sorpresas significativas. Según datos de Sofascore, el volante Juan Fernando Quintero encabeza el listado de mejores calificaciones de la Tricolor con 7,40 puntos, un resultado que contrasta con su rol como suplente durante todo el torneo.
La sorpresa radica en que Quintero, quien participó en cuatro de los cinco encuentros como relevo, no anotó goles ni repartió asistencias, pero su desempeño en el medio campo—especialmente en los duelos contra Ghana y Suiza, donde promedió 7,7—le permitió superar a compañeros con mayor protagonismo. Su aporte defensivo y distribución compensaron la falta de participación ofensiva, consolidándolo como la mejor valoración del equipo dirigido por Néstor Lorenzo.
Jhon Arias y Jáminton Campaz completaron el podio de sorpresas positivas con calificaciones de 7,26 y 7,23 respectivamente. Ambos marcaron goles en el torneo, aunque Campaz falló una ocasión clara en octavos. El análisis de Sofascore consideró únicamente a jugadores que disputaron al menos el 50% de los encuentros de la selección, lo que permitió una evaluación más equilibrada del desempeño colectivo.
Las decepciones esperadas
Mientras algunos nombres secundarios brillaron, las figuras de mayor proyección no cumplieron expectativas. James Rodríguez, capitán y titular en los cinco partidos, obtuvo 7,06 puntos sin marcar goles ni asistencias. El contraste es evidente: en Brasil 2014 fue goleador con seis tantos; en 2026, su influencia fue mínima y en cuatro ocasiones fue sustituido precisamente por Quintero, quien mostró mayor efectividad en el campo.
Luis Díaz, estrella del Bayern Múnich y esperado como figura determinante, registró una calificación de 6,9 con apenas una anotación. Su rendimiento fue obstaculizado por nueve posiciones de fuera de juego a lo largo del torneo, con tres goles anulados por la misma razón. Este desempeño evidencia dificultades tácticas en la circulación ofensiva de Colombia y una falta de sincronización con sus compañeros en ataque.
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