El 3 de octubre de 2025, Pep Guardiola dejó una frase que hoy resuena con fuerza: «¿Sabéis cuándo volverá a ser el jugador que era? En el Mundial con España». Ocho meses después, Rodrigo Hernández está a noventa minutos de convertirse en campeón del mundo y de dar a España su segunda estrella.
El camino no fue sencillo. Rodri regresó de una grave lesión de rodilla sufrida en 2024 y, lejos de forzar su recuperación, él y el Manchester City diseñaron un plan específico: descansar diez partidos entre comienzos de noviembre y finales de 2025 para completar una especie de pretemporada controlada, trabajando con médicos, fisioterapeutas y especialistas en recuperación con el objetivo de minimizar el riesgo de una recaída en el ligamento cruzado anterior.
El arranque en el torneo no fue el esperado. En el empate ante Cabo Verde (0-0), Rodri fue uno de los más cuestionados. Luis de la Fuente salió en su defensa con contundencia: «Me parece insultante que se diga que Rodri ralentiza el juego. Es el faro del equipo, un jugador de un peso específico excepcional, con una claridad, una visión de juego y un equilibrio fantástico». El seleccionador acertó en su lectura.
Números que avalan el mejor Rodri
Desde aquel debut discreto, el centrocampista ha ido creciendo partido a partido hasta convertirse en el mejor jugador del torneo en su posición. Ha completado 655 pases precisos en seis partidos jugados al completo —solo fue sustituido en el minuto 87 ante Cabo Verde—, lidera el Mundial con un 93% de acierto en el pase, promedia 4,9 recuperaciones por encuentro y recorre 12,63 kilómetros por partido. En la semifinal ante Francia fue determinante tanto en la construcción como en la contención frente a Mbappé, Olise y Dembélé.
Qué significa para el Mundial
España, segunda en el ranking FIFA, llega a la final como una de las grandes favoritas al título. El equipo de Luis de la Fuente combina la madurez de Rodri en el centro del campo con la explosividad de Lamine Yamal en banda, una dupla que ha resultado devastadora a lo largo del torneo. Si el centrocampista mantiene su nivel, la selección tendrá el control que necesita para pelear por la segunda estrella de su historia.
Información complementaria de The Objective.



