La República Democrática del Congo llega a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 con una mentalidad liberada. Su técnico, Sébastien Desabre, dejó clara la posición de su equipo antes de enfrentar a Inglaterra en Atlanta: los africanos ya han superado sus expectativas iniciales, mientras que la carga recae sobre los británicos.
Desabre enumeró los hitos logrados por su selección en el torneo como argumentos para justificar esa tranquilidad. Volver a una Copa del Mundo después de 52 años de ausencia, conseguir puntos en la fase de grupos, marcar goles y clasificarse para la siguiente ronda fueron, en palabras del técnico francés, pasos sucesivos de un proyecto que ya ha cumplido objetivos históricos.
El contraste con Inglaterra es evidente. Los británicos cuentan con una de las plantillas más potentes del torneo y cargan con la obligación de avanzar, además de la presión histórica de no ganar un título oficial desde 1966. Desabre aprovechó esa asimetría: "La presión recae sobre la selección inglesa porque deben continuar por el camino previsto según sus objetivos".
Sin embargo, el entrenador congoleño no plantea su participación como una comparecencia turística. Enfatizó que sus jugadores están motivados para lograr "otra hazaña" y que el equipo se ha preparado para todos los escenarios, incluida una definición por penaltis. RD Congo ganó contra Nigeria en la fase de clasificación desde los doce pasos y tiene experiencia en esa faceta.
La ilusión en torno al equipo trasciende las fronteras africanas. Desabre subrayó el peso emocional que sus jugadores cargan: el fútbol representa mucho para millones de personas en el continente, y esa responsabilidad se ha convertido en combustible. La determinación y capacidad de adaptación del grupo han ganado el respaldo de aficionados en Estados Unidos y África.
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