La afición japonesa replicó en Monterrey su ya característica costumbre de limpiar las gradas tras los partidos. En el encuentro ante Túnez por la segunda jornada del Grupo F, los seguidores nipones no solo se encargaron de recoger residuos, sino que distribuyeron bolsas entre aficionados mexicanos para involucrarlos en la iniciativa.
Previo al duelo, los seguidores solicitaron al gobierno local diez mil bolsas de basura. Las autoridades no solo aprobaron la petición, sino que superaron la cifra. En los accesos al estadio, grupos de japoneses repartían las bolsas entre la afición local, generando una escena que combinaba disciplina con inclusión.
El gesto ha trascendido lo meramente deportivo. La respuesta de los aficionados mexicanos, que se sumaron al esfuerzo, refleja cómo ciertos valores pueden contagiarse más allá de las diferencias culturales. La iniciativa no es nueva para Japón: en cada sede mundialista, sus seguidores han mantenido esta práctica como marca de identidad.
Qué significa para el Mundial
Japón avanza en el torneo con la misión de superar octavos de final por primera vez en su historia. Con Takefusa Kubo como principal creador ofensivo, el Samurai Blue buscará consolidar su paso en la fase de grupos antes de enfrentar a Suecia el 26 de junio en Dallas. Más allá de lo deportivo, la afición japonesa continúa dejando un legado de respeto en cada estadio que visita.
Información complementaria de El Universal.

