Tras el empate 2-2 entre Irán y Nueva Zelanda en Los Ángeles, Gianni Infantino visitó los vestuarios para felicitar a los persas. El encuentro, sin embargo, derivó en un reclamo directo del técnico Amir Ghalenoei sobre las condiciones que su equipo enfrenta en el torneo.
Ghalenoei agradeció inicialmente las palabras del presidente de la FIFA, pero no dudó en exponer los obstáculos estructurales que afectan a su selección. Debido al conflicto geopolítico con Estados Unidos, Irán trasladó su campamento a México y solo puede permanecer en territorio estadounidense durante horas. Además, varios integrantes del plantel fueron excluidos del certamen tras serles negadas las visas.
El estratega persa enfatizó las dificultades logísticas que comprometen la preparación táctica. La diferencia horaria de diez horas y media respecto a Irán requería dos semanas de adaptación, tiempo que no le fue concedido. Tras cada partido, el equipo debe subir inmediatamente al avión de regreso a México, impidiendo una recuperación adecuada antes del siguiente encuentro.
«Somos la nación más oprimida del Mundial por las condiciones que han creado para nosotros», declaró Ghalenoei, caracterizando la situación como una injusticia clara. Cerró su intervención pidiendo a Infantino que ejerza mayor presión sobre los anfitriones para garantizar un trato equitativo en los próximos compromisos.
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