España llega a su último encuentro de la fase de grupos con cuatro puntos, pero sin garantías de continuidad. El duelo ante Uruguay el 27 de junio en Guadalajara es más que una batalla por el liderato: es una cuestión de supervivencia. Si La Roja pierde y Cabo Verde vence a Arabia Saudí, los españoles caerían al tercer puesto con solo cuatro puntos, una posición que no asegura automáticamente el avance en un torneo de 48 equipos.
Luis de la Fuente ha visto evolucionar a su equipo tras el tropiezo inicial ante Cabo Verde. Los cambios introducidos para enfrentar a Arabia Saudí —con Pedro Porro y Lamine Yamal liderando la banda derecha— transformaron el rendimiento español. Baena y Dani Olmo cumplieron su rol, y Oyarzabal recuperó sensaciones. Esa mejora permitió a España sumar tres puntos y posicionarse como líder, pero la inconsistencia inicial reveló una dependencia peligrosa del extremo del Barcelona y Nico Williams.
Uruguay, por su parte, no ha ganado aún. Los dos empates de los charrúas ante Arabia y Cabo Verde los mantienen con dos puntos y necesitados de victoria. Marcelo Bielsa busca recuperar la imagen que mostró en la segunda mitad ante los saudíes, cuando su ataque funcionó con mayor fluidez. El duelo será un choque de necesidades: ambos equipos requieren los tres puntos, lo que garantiza un partido de máxima intensidad.
El escenario del tercer puesto: incertidumbre hasta el final
Si España termina tercera con cuatro puntos, su clasificación dependerá de comparativas con otras selecciones en idéntica situación en otros grupos. El formato de 48 equipos permite que ocho terceros avancen, pero no todos los que sumen cuatro puntos tendrán garantizado el paso. La Roja quedaría supeditada a resultados externos, diferencia de gol y otros factores ajenos a su control. Una posición incómoda para un equipo de su envergadura.
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