España conquistó en Nueva Jersey su segundo título mundial con una solidez defensiva que los números convierten en histórica. En ocho partidos, Unai Simón realizó apenas 10 paradas. En la final ante Argentina, Dibu Martínez necesitó doce para mantener a la Albiceleste con vida. Más intervenciones el portero argentino en 120 minutos que el español en todo el torneo.
El recorrido de la Roja fue una demostración de control casi permanente. Empezó con un empate ante Cabo Verde —la revelación del torneo—, donde los africanos remataron una única vez entre los tres palos. Ante Arabia Saudí (4-0), solo dos tiros llegaron a Simón. El duelo más equilibrado en el marcador fue el de Uruguay (1-0): un solo remate de cada equipo entre palos, aunque el de España entró gracias a un error de Muslera. En la fase de grupos, la portería española fue poco más que un trámite.
En la ronda eliminatoria la historia no cambió. Austria cayó 3-0 sin disparar a puerta. Portugal y Bélgica, dos remates a Simón cada uno, aunque los belgas sí marcaron —el gol de De Ketelaere— antes de sucumbir en el tramo final ante Mikel Merino, protagonista también contra los lusos. Ante Francia, con Mbappé, Olise, Dembélé, Doué y Barcola en el once, el 2-0 fue contundente: los galos solo probaron a Simón dos veces y ya en los minutos finales.
La final: doce paradas de Dibu y cero remates argentinos
El partido por el título ofrece el dato más elocuente del torneo. Argentina, defensora del título, no logró un solo remate entre los tres palos de Unai Simón. Cero. Dibu Martínez, en cambio, tuvo que emplearse a fondo durante los 120 minutos: detuvo tiros de Lamine Yamal, Oyarzabal, Baena, Dani Olmo, cabezazos de Ferran Torres y Laporte, un potente disparo de Nico en un contragolpe y una falta de Lamine en el tramo final. La parada más exigente llegó en la prórroga, con el marcador aún en 0-0, ante un cabezazo de Nico. Solo el zurdazo de Ferran Torres en el minuto 106 superó al guardameta argentino.
El balance final: 10 paradas en ocho partidos para Simón, 12 solo en la final para Dibu. Una estadística que resume mejor que cualquier análisis táctico la distancia real entre ambos equipos en este torneo.
Qué significa para el Mundial
España llega al Mundial 2026 como vigente campeona del mundo y segunda en el ranking FIFA, con Lamine Yamal —18 años y ya entre los tres mejores jugadores del planeta— como estandarte de una generación que ha demostrado ser capaz de dominar a cualquier rival. El rodaje de este ciclo, con una portería prácticamente imbatida, convierte a la selección de Luis de la Fuente en una de las grandes candidatas al título en el Grupo H.
Argentina, número uno del ranking FIFA y con Lionel Messi afrontando lo que sería su sexto Mundial, llega al Grupo J con la herida de esa final todavía fresca. Scaloni tendrá que encontrar respuestas ofensivas que en Nueva Jersey no aparecieron: sin un solo remate entre palos en el partido más importante, la Albiceleste sabe que necesita más que el talento individual de su capitán para volver a disputar el título.
Información complementaria de LA RAZÓN.




