Tras una batalla de más de 120 minutos contra Cabo Verde en Miami, Cuti Romero desveló un detalle íntimo de la previa: minutos antes del inicio, un utilero le entregó agua bendita que el defensor había mandado a buscar. El cordobés no dudó en compartirla con su compañero de zaga Lisandro Martínez, quien también la utilizó antes de saltar al terreno de juego.
"Agua bendita, me la hice traer. Y la usamos los dos, así que le di a él", explicó Romero en zona mixta tras el encuentro. La anécdota cobró relevancia cuando ambos defensores anotaron en la prórroga: Romero marcó el 2-2 y Martínez el 3-2, sumándose a la anotación de Messi que selló la clasificación. Junto al arquero Dibu Martínez, conformaron lo que el propio Cuti denominó el "triángulo de hierro" de la Selección en una noche de desgaste físico extremo.
El defensor del Tottenham analizó la dificultad del partido sin eufemismos. "Se sufrió mucho, estábamos muy cansados en lo físico", reconoció, pero destacó la capacidad del equipo para revertir situaciones adversas. "Somos esto, mucho corazón, mucho huevo cuando no aparecen otras cosas", agregó, subrayando que la victoria reflejó más carácter que juego fluido.
Martínez, por su parte, profundizó en su recuperación de una lesión que lo alejó del fútbol durante semanas y lo hizo cuestionarse su continuidad. Describió el primer mes post-lesión como el más oscuro, pero señaló que el nacimiento de su hija y el ejemplo de Messi —quien a los 39 años sigue compitiendo sin nada que demostrar— le devolvieron la motivación para seguir luchando.
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