El Real Madrid ha hecho oficial el traspaso de Yan Diomande procedente del RB Leipzig. El delantero marfileño, nacido en Abiyán en 2006, firma hasta el 30 de junio de 2033, quedando vinculado al club blanco durante las próximas siete temporadas. Es el quinto refuerzo del equipo en este mercado estival, tras Marc Cucurella, Ibrahima Konaté, Bernardo Silva y Denzel Dumfries.
Diomande llega avalado por una temporada sobresaliente en la Bundesliga: 12 goles y 9 asistencias en 33 partidos de liga, más un gol y una asistencia en la Copa de Alemania. Su rendimiento le valió el galardón de mejor jugador debutante del campeonato alemán. El Real Madrid pagó 20 millones de euros, la cifra de su cláusula de rescisión, para hacerse con sus servicios pese a la competencia del PSG, que acabó retirándose ante unas exigencias económicas que consideró inasumibles.
De los rechazos juveniles al Bernabéu
El camino de Diomande hasta el Real Madrid no fue directo. Formado en academias de Estados Unidos, pasó sin éxito por las puertas de Bournemouth, Chelsea, Rangers, Olympiacos y Crystal Palace antes de que ninguno apostara por él. Fue el Leganés quien le dio su primera oportunidad como profesional en noviembre de 2024, con 18 años recién cumplidos. Bastaron tres partidos con el filial para que el entrenador Borja Jiménez lo integrara en el primer equipo. Terminó la temporada con dos goles y una asistencia en diez encuentros, aunque no pudo evitar el descenso del club pepinero.
La ironía del destino quiso que su debut profesional fuera precisamente ante el Real Madrid, el 29 de marzo de 2025. Ese mismo día intercambió su camiseta con la de Kylian Mbappé, que ahora será su compañero en el vestuario blanco. Cristiano Ronaldo, su ídolo declarado desde la infancia, eligió ese mismo club para escribir su historia. Diomande también quiere hacerlo.
Semanas después de aquel debut, Diomande recibió la noticia del fallecimiento de su hermana Roxane, de 15 años, en Costa de Marfil. En una carta publicada en The Players' Tribune, el jugador relató el impacto de esa pérdida y la promesa que hizo en su memoria: "Todo lo que hago en un campo de fútbol, lo hago para ti. Tú le decías a todo el mundo: 'Mi hermano va a ser el mejor del mundo'. Demostraré que tenías razón, o moriré en el intento." Con ese motor personal, completó su temporada en el Leipzig y llegó al Mundial con Costa de Marfil, donde fue elegido mejor jugador en el debut de su selección ante Ecuador.
Información complementaria de Vanguardia.




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