Brasil superó 2-1 a Japón en los dieciseisavos de final disputados en el NRG Stadium de Houston y lo hizo de la manera más dramática posible: con un gol de Gabriel Martinelli en el minuto 90+5 que certificó la remontada después de que los nipones se adelantaran en la primera mitad y resistieran durante más de una hora.
El partido arrancó con tensión desde los primeros compases. En el minuto 12, K. Sano recibió una tarjeta amarilla que no le frenó el instinto goleador: dos minutos después Casemiro veía también la amarilla por Brasil, y en el 29 era el propio Sano quien abría el marcador para Japón. El tanto llegó sin asistencia registrada y supuso un jarro de agua fría para una Canarinha que acumulaba posesión sin encontrar el camino al gol. Kamada completó un primer tiempo complicado para los asiáticos al ver la amarilla en el 45, pero Japón se marchó al descanso con ventaja.
La segunda mitad cambió de guion casi de inmediato. Dorival Júnior movió el banquillo en el descanso e introdujo a Endrick por Lucas Paquetá, una señal clara de que Brasil necesitaba más verticalidad. En el 48, Danilo se sumó a la lista de amonestados, pero fue en el 56 cuando llegó el empate: Casemiro, que había sido protagonista por razones disciplinarias, se redimió con un gol asistido por Gabriel para poner el 1-1 y devolver la emoción al encuentro.
Desde ese momento Brasil tomó el control absoluto. Las estadísticas reflejaban ya una superioridad aplastante: 69 por ciento de posesión frente al 31 de Japón, 676 pases completados contra 308, y 19 tiros totales por apenas 5 de los nipones. El xG contaba la misma historia: 1.69 para Brasil frente a un exiguo 0.23 para Japón, lo que evidenciaba que el gol de Sano fue un golpe de eficacia pura sobre un dominio territorial casi inexistente. Las paradas del portero japonés, cuatro en total, y las dos de su homólogo brasileño ilustran el reparto de trabajo entre los dos arcos.
Japón intentó cerrar filas con cinco sustituciones, entre ellas los cambios dobles del 66 y el 78, pero la presión brasileña no cedió. Los 6 córners de Brasil por 2 de Japón, y las 12 faltas cometidas por los asiáticos frente a 4 de los sudamericanos, dibujaban un equipo replegado y en apuros. Martinelli, que había entrado en el 66 por Cunha, fue el encargado de dar el golpe definitivo: en el 90+5, con asistencia de Bruno Guimarães, el extremo fusiló para el 2-1 y desató la euforia en las gradas de Houston.
Brasil firmó una victoria trabajada y con sufrimiento, pero con argumentos sólidos. Casemiro lideró el centro del campo pese a la amarilla, Martinelli fue el detonante desde el banquillo y la solidez estadística de la Canarinha resultó abrumadora. Japón mereció más por su valentía y su eficacia en el único momento en que tuvo el balón en campo contrario, pero Brasil demostró que su poderío colectivo acaba imponiéndose cuando más importa.
Ficha del partido
- Resultado: Brasil 2-1 Japón
- Goles: 29' K. Sano — Japón · 56' Casemiro — Brasil · 90+5' G. Martinelli — Brasil
- Estadio: NRG Stadium (Houston)
- Fase: Dieciseisavos
Estadísticas: Brasil - Japón
- Posesión: 69% - 31%
- Tiros: 19 - 5
- Tiros a puerta: 7 - 2
- Goles esperados (xG): 1.69 - 0.23
- Córners: 6 - 2
- Faltas: 4 - 12
- Pases: 676 - 308
- Paradas: 1 - 4
- Tarjetas amarillas: 2 - 3







