Entre los miles de partidos disputados en la historia del Mundial, un puñado ha adquirido el rango de legendario por su dramatismo, su nivel técnico o por el peso histórico de su resultado. El Maracanazo de 1950, el «Partido del Siglo» de 1970, la goleada de Alemania a Brasil en 2014 o las finales que se decidieron en la prórroga conforman una lista que trasciende la estadística para instalarse en el imaginario futbolístico universal.
El Maracanazo: la tarde que paralizó Brasil
El 16 de julio de 1950, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Uruguay venció a Brasil por 2-1 en el partido decisivo de la última fase del Mundial. Brasil necesitaba solo un empate para proclamarse campeón; Uruguay debía ganar. Ante más de 170.000 espectadores —la mayor asistencia registrada en un partido de fútbol en la historia—, Friaca adelantó a Brasil en el segundo tiempo, pero Schiaffino y Ghiggia dieron la vuelta al marcador para Uruguay. El periodista uruguayo Eduardo Galeano escribió que aquel día «los brasileños descubrieron que también podían perder».
El Maracanazo tuvo consecuencias duraderas en el fútbol brasileño: la selección abandonó su histórica camiseta blanca y adoptó la amarilla, y el término «maracanazo» entró en el vocabulario del deporte para designar cualquier derrota inesperada de una selección local ante un rival considerado inferior.
Italia 4-3 Alemania: el Partido del Siglo
La semifinal del Mundial de México 1970 entre Italia y Alemania Occidental ha sido votada repetidamente por aficionados y expertos como el mejor partido en la historia del torneo. Jugado el 17 de junio en el estadio Azteca, el encuentro transcurrió con aparente comodidad italiana hasta el minuto 90, cuando Karl-Heinz Schnellinger empató para los alemanes. Lo que siguió en los 30 minutos de prórroga fue un intercambio de cinco goles —con Gerd Müller anotando dos para Alemania— que terminó con la victoria italiana por 4-3.
Una placa conmemoratoria instalada en el estadio Azteca recuerda el encuentro como «el partido del siglo», calificativo que la FIFA ha refrendado oficialmente en distintas celebraciones históricas. Italia avanzó a la final, donde fue superada por Brasil por 4-1.
Brasil 1-7 Alemania: el Mineirazzo
El 8 de julio de 2014, en el estadio Mineirão de Belo Horizonte, Alemania humilló a Brasil por 7-1 en la semifinal del Mundial que el propio país anfitrión organizaba. Sin Neymar —lesionado en cuartos— y sin el capitán Thiago Silva —suspendido—, Brasil se derrumbó táctica y emocionalmente. Alemania anotó cinco goles en un período de 18 minutos entre el 23 y el 41, una secuencia que dejó al estadio en silencio y a los jugadores brasileños llorando en el campo.
El resultado fue el mayor golpe deportivo sufrido por Brasil en su historia, más doloroso aún por producirse en casa. Klose anotó el séptimo para Alemania y alcanzó con ese gol su récord de 16 tantos mundialistas. La derrota se conoce como «el Mineirazzo», en referencia paralela al Maracanazo de 1950, y sigue siendo objeto de análisis en el fútbol brasileño como punto de inflexión generacional.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos espectadores asistieron al Maracanazo de 1950?
Las estimaciones varían entre 173.000 y 200.000 espectadores, aunque la cifra oficial reconocida en los récords deportivos ronda los 173.850 asistentes. Es el partido con mayor asistencia en la historia del fútbol. El Maracaná de aquella época carecía de asientos para todos los espectadores y muchos vieron el partido de pie.
¿Por qué se llama 'Partido del Siglo' al Italia-Alemania de 1970?
La denominación surgió en la prensa internacional tras el encuentro por la excepcional concentración de goles, la espectacularidad de las jugadas y el dramatismo de la prórroga. El estadio Azteca instaló una placa conmemorativa con ese nombre, y la FIFA lo ha incluido en su patrimonio histórico como el partido más emocionante de la historia del Mundial.
¿Por qué no jugó Neymar la semifinal de Brasil contra Alemania en 2014?
Neymar sufrió una fractura de vértebra lumbar tras una rodilla del colombiano Juan Zúñiga en los cuartos de final, lo que le impidió continuar en el torneo. Su baja, sumada a la suspensión del capitán Thiago Silva, privó a Brasil de sus dos referentes en el momento más decisivo del torneo disputado en su propio país.
