Argentina ha entregado al comité organizador del Mundial 2026 una lista de 34.000 nombres sujetos a derecho de admisión, un mecanismo diseñado para impedir que individuos con antecedentes de violencia en eventos deportivos accedan a los estadios. La medida, coordinada entre el Ministerio de Seguridad Nacional y las autoridades de Estados Unidos, Canadá y México, representa un endurecimiento en los controles respecto a ediciones anteriores del torneo.
La lista incluye a personas con restricciones por motivos variados: desde infracciones menores como discusiones en puertas de ingreso hasta deudores alimentarios con tres cuotas consecutivas o cinco alternas sin pagar. Aunque la mayoría de los nombres corresponde a violentos de menor relevancia, hay referentes de barras tradicionales de grandes clubes que quedaron fuera del acceso a los estadios. En torneos previos, figuras de La Doce de Boca, Los Borrachos del Tablón de River y otras organizaciones lograron dominar la tribuna de la selección; este año, esa presencia se anticipa más reducida.
Operativo de vigilancia con tecnología y coordinación internacional
Argentina desplegará solo dos personas en territorio estadounidense para monitorear el cumplimiento de la prohibición: Franco Berlín, Director Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, y Alejandro Eboli, jefe de la División Eventos Deportivos de Buenos Aires. Ambos trabajarán en contacto permanente con la oficina Homeland Security, encargada de inmigración y control de ingresos en Estados Unidos. El FBI participará en funciones específicas de seguridad durante el torneo, mientras que los controles se han endurecido bajo la actual administración estadounidense.
La vulnerabilidad de la lista radica en sus omisiones: muchos violentos de poder real en los clubes no figuran en el registro, y la mayoría de restricciones responden a infracciones administrativas menores. Sin embargo, la coordinación tecnológica y la presencia de autoridades estadounidenses dificulta que los vetados logren ingresar a los estadios sin detección. La proximidad geográfica del torneo respecto a Argentina, que en teoría facilitaría mayor asistencia de barras, contrasta con estas medidas preventivas que buscan evitar los incidentes que marcaron ediciones anteriores.
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